Mi experiencia con Dios

 

“Un camino que decidí seguir”

Dejarme guiar por Dios ha sido la mejor aventura que he tenido en mi vida. Sin entender me trajo ha Costa Rica, dejando mi cultura, mi familia y mis amigos en Venezuela. Sin saber que me deparaba el destino, me trajo hasta Jucum San José, donde estoy creciendo y conociendo al Padre como nunca antes. Estoy desarrollándome como misionera para ir a todo lugar que Él me lleve, a los corazones más necesitados y a las vidas que como la mía están necesitadas de su Salvación.

Cuando lo conocí

A los 11 años conocí el amor, luego de haber probado muchas cosas para saciar mi corazón (religiones, sectas, licores, entre otras cosas), el amor de Jesús me encontró en un plan vacacional Bíblico.

Cuando comprendí que Dios, el gran rey, creador y dueño de todas las cosas, había dado a su único hijo por mi salvación, mi corazón se estremeció. Ese día Jesús me miraba y me decía directamente a los ojos que me amaba más que a su propia vida.

Así que no dude de aceptar a Cristo en mi corazón y de entregarle mi ser, así como el entregó todo su ser por mi.

Mi llamado en la Tierra 

La pasión por Él crecía de tal manera que me llevo a buscar más de su palabra y compartir la buena noticia de su Salvación. A pesar de que tenía 12 años tome la decisión de bautizarme y predicar su palabra.

También le pedí que me mostrará cuál era mi llamado. En una conferencia de jóvenes recibí una palabra de parte de Dios por medio de un pastor, que desde la tarima me miraba y me decía “misionera”. En ese momento supe lo que El Padre Eterno me decía.

Entonces entendí porque Dios había puesto en mí el gran sentir de llevar las buenas nuevas de salvación y el motivo de que me gustaba conocer las historias misioneras, las diferentes culturas y personas. Un gozo indescriptible comenzó a crecer en mi.

A partir de ese momento, inicie a ser misiones en los barrios de mi ciudad, en clubes Bíblicos para niños, en pueblos muy escondidos de mi región.

Mi carrera de Estudio 

Al crecer entregué la carrera que quería estudiar a Dios (Psicología) y Él, que sabía lo mejor para mí me dio una beca completa en una universidad privada de mi país, algo que yo no podía pagar pero Dios sí.

Después de 5 años me gradué en Comunicación Social, trabajé por varios años en diferentes empresas, sin embargo, sentía una insatisfacción con todo lo que hacía, estaba dejando de escuchar al Espíritu Santo y conformándome a lo rutinario y “normal de la vida”.

Yendo por el camino que todos seguían me desvié, dejando cada vez la pasión (mi primer amor) que me llevó a todo lo que me hacía tener significado.

La Entrega

Un día decidí ya no estar en ese sitio de frialdad y me reconcilié con Dios. El siguiente paso luego de haber regresado a Dios fue obedecerle, pidiéndome que renunciará a mi trabajo (un gran puesto para la sociedad y mi profesión). Esa misma semana renuncié, unos pastores fueron de gran ayuda en esos momentos, orando por mi y recibiendo su apoyo.

 

Estar en el entrenamiento misionero (EDE) de San José, me ha permitido conocer nuevas personas, ampliar mis horizontes y conocer a Dios de una forma más real.

Ha sido la etapa más cumbre en mi vida, donde se marca un antes y después porque Dios me revela particularmente mi propósito y me impulsa a mi ministerio, una experiencia que no puedes perderte para comenzar a volar con más fuerza, atrévete a poder vivir lo que cambiará tu vida, porque luego de esto, te aseguro que jamás podrás ser igual.

Él pregunta : ¿A quién enviaré? Y ¿Quién irá por los otros? – y yo le respondí- “Envíame a mí, yo iré”.

 

 

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