La gracia de Dios

“Mi identidad tras el regalo inmerecido de Salvación”

Muchas veces en la iglesia tome una postura de liderazgo pero por dentro me estaba secando, hacía tantas cosas, que lo mas importante no lo hacía, tener un tiempo de intimidad con el Padre. 

Llegue a pensar que si decía “Sí” a todo, entonces era aceptada por todos, cuando daba era amada por la gente, y el orgullo me llenaba cuando me alababan. 

Me enseñaron que ser santos era porque oraba mucho, porque hacía cosas buenas y poco a poco perdía el norte, de que no es por obras es por su gracia. 

Ser o hacer  

Muchas veces creí que “ser” era “hacer”. Mientras más hacía me sentía bien, justificable, buena ante los ojos de Dios y de los demás. Pensaba que no podía estar sin hacer nada, que estar siempre ayudando y sirviendo era mi forma, tanto que llegue a ver solo mi exterior olvidando lo más importante. 

Muchas veces como cristiana pensé que servir sin descansar era lo correcto, sino lo hacía me sentía perdida y sin nada. 

Cuando comencé la EDE (Escuela de entrenamiento y discipulado) en Septiembre 2017 en Jucum San José, Costa Rica,mis líderes me enseñaban a descansar mientras escuchaba la voz de Dios, para mí fue un gran reto pero entendí una gran revelación que venía a mi vida para darme libertad.  

Revelación 

Me di cuenta que había olvidado lo que decía la Biblia sobre mi -“Amarás a Dios con todo tu corazón… y amarás a tu prójimo como a TI MISMO”. Me di cuenta que era adicta a la aprobación de los demás y al ayudar a las otras personas olvidándome de Dios y de mí. 

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. 

Gálatas 1:10

En la Ede he podido recuperar el primer amor, que por los afanes lo había olvidado, he entendido que yo soy amada no por lo que haga o deje de hacer, mi identidad está en Cristo el cual me justificó me limpio de mis pecados. 

Estás semana aprendí que es creerle a Dios y no simplemente saber sobre El, hoy puedo perdonarme, perdonar a otros y recibir más de su Espíritu Santo no porque yo me lo haya ganado, sino porque Jesús lo gano por mi en la cruz del calvario. 

Puedo vivir en libertad y en amor porque soy su hija. No porque yo lo elegí sino porque Jesús me escogió a mí

“Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda. Juan 15: 16

He aprendido en está escuela a que Dios puede iluminar mi vida y ser luz para los demás, pero sólo cuando su gracia penetra mi corazón y da vida a mis huesos”.

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